Descubriendo la joya arqueológica de Oaxaca junto al mar: Bocana del Río
Enclavada en el corazón del Parque Eco-Arqueológico de Copalita, dentro del Parque Nacional Huatulco —antes conocido como Ricardo Flores Magón—, esta zona arqueológica emerge como un testimonio vivo de la grandeza prehispánica en la costa oaxaqueña. Su nombre, de raíces náhuatl, evoca el “Lugar de copal”, resina sagrada que durante siglos fue ofrendada a los dioses y utilizada en rituales. Los vestigios hallados aquí revelan una historia que se remonta al Preclásico Tardío (400 a.C. – 200 d.C.), aunque su esplendor alcanzó su punto máximo entre los periodos Clásico y Posclásico, cuando se consolidó como un centro neurálgico de la región.
Según investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Copalita fungió como un espacio cívico-ceremonial y estratégico para el control comercial en la costa. Su ubicación privilegiada, entre montañas y el océano Pacífico, sugiere que no solo fue un punto de encuentro espiritual, sino también un enclave clave para el intercambio de bienes entre las culturas mesoamericanas. Entre sus estructuras más emblemáticas destaca la Acrópolis, un complejo arquitectónico elevado que, según los arqueólogos, albergó ceremonias sagradas y posiblemente sirvió como residencia de gobernantes o sacerdotes. Esta imponente construcción domina la entrada de la plaza principal, un amplio espacio abierto que invita a imaginar el bullicio de mercados y rituales que alguna vez animaron el lugar.
Pero Copalita no es solo piedra y memoria. Su valor radica también en la armonía entre el patrimonio cultural y el entorno natural que lo rodea. El parque que lo alberga es un santuario de biodiversidad, donde la selva baja caducifolia se entrelaza con manglares y playas vírgenes, creando un paisaje único. Para los viajeros que buscan experiencias más allá del sol y la arena, este sitio ofrece una alternativa fascinante: caminar entre pirámides milenarias mientras el sonido de las olas y el canto de las aves acompañan cada paso. Es, en esencia, un viaje en el tiempo que conecta con las raíces más profundas de México.
Acceder a este tesoro arqueológico es sencillo y accesible. La entrada a la zona conocida como Bocana del Río es gratuita, aunque siempre es recomendable verificar posibles cambios en las tarifas o horarios antes de la visita. Una vez en Huatulco, el camino hacia Copalita está claramente señalizado y se encuentra a pocos minutos de las principales zonas hoteleras, lo que lo convierte en una parada obligada para quienes desean explorar la riqueza cultural de la región. Aquí, la historia no se lee en libros: se vive entre ruinas que susurran leyendas y paisajes que roban el aliento.
